Nuevo Formato de la Champions League: Cómo Funciona

Vista panorámica de un estadio de fútbol europeo lleno de espectadores durante un partido de la fase liga de la Champions League

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La primera vez que intente explicar el nuevo formato de la Champions a un grupo de amigos en un bar, tardé veinte minutos y necesite un servilletero entero para dibujar los esquemas. No es que sea imposible de entender, pero la UEFA reemplazo algo que cualquiera podía explicar en treinta segundos – ocho grupos de cuatro equipos, los dos primeros pasan – por un sistema que requiere un poco más de atención. El formato que debutó en la temporada 2024-25 transforma la Champions League de arriba abajo: 36 equipos en una única liga, ocho partidos por equipo, sistema suizo de emparejamiento y una ronda de playoffs antes de los octavos de final.

Llevo analizando competiciones europeas el tiempo suficiente para saber que los cambios de formato siempre generan resistencia al principio y aceptación después, cuando los resultados demuestran su lógica. Y en la primera edición con el nuevo sistema, la Champions 2024-25 nos dejó una última jornada de fase liga que fue, probablemente, la noche más emocionante en la historia del torneo. Esto es lo que necesitas saber cómo seguidor de la Champions para entender cómo funciona todo.

Qué cambió y por qué la UEFA reformó la Champions

El formato anterior llevaba vigente, con variaciones menores, desde 2003. Ocho grupos de cuatro equipos, con los dos primeros clasificándose para los octavos de final. Era simple, familiar y había funcionado durante dos décadas. Pero tenía un problema que la UEFA conocía bien: demasiados partidos de fase de grupos eran irrelevantes. Cuando un equipo ya estaba eliminado o clasificado después de la cuarta jornada, las dos últimas noches perdian interes – y con el interes se iban los espectadores y los anunciantes.

La propuesta de reforma nació en paralelo al conflicto con la Superliga europea. En abril de 2021, doce clubes anunciaron la creación de una liga separada que amenazaba la existencia de la Champions. Aunque el proyecto colapsó en 48 horas, la UEFA entendió que necesitaba hacer su producto más atractivo para retener a los clubes más poderosos. Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA, presentó el nuevo formato como una evolución necesaria que combinaba más partidos, más emoción y más ingresos.

Giorgio Marchetti, secretario general adjunto de la UEFA, fue el arquitecto técnico del cambio. El diseño buscaba resolver tres problemas simultáneamente: eliminar los partidos muertos, aumentar el número de enfrentamientos entre grandes equipos y generar más fechas televisivas de alto valor. Las tres cosas se lograron, pero el precio fue la complejidad. El nuevo formato requiere un sistema de emparejamiento informático y una tabla de clasificación única que obliga al espectador a pensar de forma diferente sobre la competición.

Hubo debate intenso entre los clubes durante la fase de diseño. La Asociación Europea de Clubes, presidida por Nasser Al-Khelaifi – también presidente del PSG – negocio con la UEFA los terminos económicos y deportivos. Los clubes medianos temian ser perjudicados por un formato que multiplicaba los partidos contra rivales superiores. Los grandes veían la oportunidad de más ingresos. Al final, el compromiso fue un sistema que garantiza diversidad de rivales a traves del emparejamiento suizo, pero que mantiene los incentivos económicos alineados con el rendimiento histórico a traves del value pillar.

El proceso de aprobación no fue sencillo. La primera propuesta de la UEFA, presentada en 2021, contemplaba incluso más equipos y más partidos. Las ligas domésticas presionaron para limitar la expansión, argumentando que un calendario más cargado perjudicaria la competitividad nacional. El resultado final – 36 equipos, ocho partidos por equipo – fue un punto medio que dejó a todos parcialmente satisfechos y parcialmente frustrados, lo cual suele ser señal de un buen compromiso.

La fase liga: 36 equipos y el sistema suizo

Olvídate de los grupos. En el nuevo formato, los 36 equipos clasificados para la fase liga compiten en una única tabla de clasificación. Cada equipo juega ocho partidos – cuatro como local y cuatro como visitante – contra ocho rivales diferentes. Nadie se enfrenta al mismo equipo dos veces en la fase liga.

El emparejamiento se realiza mediante un sistema suizo adaptado al fútbol, una metodología que tiene su origen en los torneos de ajedrez del siglo XIX. Los 36 equipos se dividen en cuatro bombos de nueve según su coeficiente UEFA. Mediante un sorteo controlado por ordenador, a cada equipo se le asignan dos rivales de cada bombo – excepto del suyo propio, del que solo enfrenta a dos. El resultado es un calendario único para cada equipo, con rivales de todos los niveles de coeficiente.

Las restricciones del sorteo incluyen que ningún equipo puede enfrentarse a más de dos clubes del mismo país, y que los equipos del mismo país no pueden jugar entre si en la fase liga. Esto último fue una decisión deliberada para preservar el valor de los derbis nacionales y evitar conflictos con los calendarios de las ligas domésticas.

La fase liga se juega en ocho jornadas repartidas entre septiembre y enero. Al final de las ocho jornadas, la tabla única determina el destino de cada equipo. Los ocho primeros se clasifican directamente para los octavos de final. Los equipos del puesto 9 al 24 juegan una ronda de playoffs – partidos de ida y vuelta – para determinar los otros ocho participantes en octavos. Y los equipos del puesto 25 al 36 quedan eliminados de la competición, sin caer a la Europa League como ocurria en el formato anterior con los terceros de grupo.

Esa última jornada simultánea es donde el nuevo formato brilla. En la temporada inaugural 2024-25, la octava jornada se jugó con los 36 equipos en acción al mismo tiempo. Las posiciones fluctuaban minuto a minuto. El PSG, que terminó decimoquinto y necesitó la ronda de playoffs, estaba al borde de la eliminación a 45 minutos del final. Fue televisión de primera categoría – y exactamente lo que la UEFA había diseñado.

Playoffs y ronda eliminatoria: el camino al título

Una de las novedades más interesantes del formato es la ronda de playoffs entre la fase liga y los octavos de final. Los equipos clasificados del puesto 9 al 24 se enfrentan en eliminatorias a doble partido. Los del 9 al 16 tienen ventaja de campo en la vuelta, y los emparejamientos se determinan por posición: el noveno contra el vigesimocuarto, el decimo contra el vigesimotercero, y así sucesivamente.

Los ocho ganadores de los playoffs se unen a los ocho primeros de la fase liga para completar el cuadro de octavos de final. A partir de ahí, el formato es el tradicional: eliminatorias a ida y vuelta hasta la semifinal, con la final a partido único en sede neutral. La final de la temporada 2025-26 se jugara en el Puskás Arena de Budapest el 30 de mayo de 2026.

Un detalle importante: el cuadro de octavos no es abierto. Los equipos que terminaron primeros en la fase liga estan protegidos del enfrentamiento directo hasta cuartos de final, y se les asignan rivales del lado opuesto del cuadro según un sorteo parcialmente condicionado. Esto genera un «lado fácil» y un «lado difícil» del cuadro, algo que ya existía de manera informal en el formato anterior pero que ahora está codificado en las reglas.

La eliminación de la regla del gol visitante, que la UEFA aplico desde 2021, sigue vigente. Si una eliminatoria termina empatada en el global de ida y vuelta, se juega prórroga y, si es necesario, penaltis en el partido de vuelta. Esto ha hecho que las vueltas sean más dramaticas, ya que un gol fuera de casa ya no tiene valor doble.

En la primera edición con el nuevo formato, los playoffs dieron partidos memorables. El PSG, que terminó decimoquinto en la fase liga, tuvo que jugar esa ronda adicional y la utilizo como trampolín hacía la final. El Sporting de Lisboa, que había entrado en el top 8 en la última jornada gracias a un gol en el descuento, se libro de los playoffs y llegó a cuartos con las piernas más frescas. Son matices de gestión de esfuerzo que el formato antiguo no generaba y que ahora los cuerpos técnicos deben considerar desde septiembre.

Formato antiguo vs nuevo formato en cifras

Los números cuentan la historia mejor que cualquier argumentó retórico. He recopilado las comparaciones clave entre ambos sistemas para que quede claro lo que ha cambiado y lo que se ha mantenido.

En el formato antiguo participaban 32 equipos en la fase de grupos, divididos en ocho grupos de cuatro. Cada equipo jugaba seis partidos. En total, la fase de grupos generaba 96 partidos. Con el nuevo formato, 36 equipos juegan ocho partidos cada uno, pero como cada partido involucra a dos equipos, el total de partidos en la fase liga es de 144. Eso supone un incremento del 50% en el número de encuentros – y del 50% en el número de fechas televisivas que la UEFA puede comercializar.

Los playoffs entre la fase liga y los octavos de final añaden 16 partidos más al calendario (ocho eliminatorias a ida y vuelta). En total, la Champions League pasa de 125 partidos en el formato antiguo a 189 en el nuevo. Más fútbol, más derechos de televisión, más dinero. La UEFA estima que los ingresos brutos del torneo pasaron de unos 3.500 millones en el último ciclo del formato antiguo a más de 4.000 millones con el nuevo sistema.

Para los jugadores y los cuerpos técnicos, el impacto en el calendario es significativo. Un equipo que llegue a la final habra jugado un mínimo de 15 partidos de Champions si terminó en el top 8 de la fase liga, o 17 si pasó por los playoffs. En el formato anterior, el máximo era 13. Es una carga adicional que ha generado quejas de entrenadores y sindicatos de futbolistas, preocupados por la saturación del calendario y el riesgo de lesiones.

Desde la perspectiva del espectador, el cambio más visible es la tabla única. En lugar de seguir a tu equipo en un grupo de cuatro y luego esperar al sorteo de octavos, ahora hay una clasificación de 36 equipos que se actualiza en tiempo real cada jornada. La aplicación oficial de la UEFA ha incorporado simuladores de clasificación que permiten a los aficionados calcular que necesita su equipo para avanzar. Es más interactivo, pero también más difícil de seguir para quien solo quiere saber si su club ha pasado de fase.

Otro cambió relevante es la desaparición de la caída a la Europa League. En el formato antiguo, los terceros de cada grupo bajaban a la Europa League para continuar su camino europeo. En el nuevo sistema, los equipos eliminados en la fase liga – del puesto 25 al 36 – se van a casa directamente. Esta decisión fue controvertida: elimina una red de seguridad que muchos clubes valoraban, pero la UEFA argumentó que simplifica la logística y mantiene la integridad competitiva de la Europa League, cuya fase de grupos tiene sus propios clasificados.

Impacto económico del nuevo formato

El dinero fue el motor principal del cambio, y las cifras lo confirman. Los premios de la Champions League para 2025-26 alcanzan los 2.467 millones de euros, un incremento sustancial respecto a los 2.000 millones del último ciclo con el formato anterior. Ese aumento de casi 500 millones se reparte entre más partidos, más equipos participantes y un value pillar más generoso.

Los derechos de televisión del nuevo formato generan aproximadamente 3.360 millones de dolares anuales, frente a los 2.700 millones del ciclo anterior. El incremento se explica por dos factores: más partidos que vender y partidos de mayor atractivo medio, ya que el sistema suizo genera más enfrentamientos entre equipos de alto nivel en la fase liga. Un choque Real Madrid-Manchester City o Barcelona-Bayern Múnich ya no requiere que ambos caigan en el mismo grupo – puede ocurrir de forma natural en la fase liga.

Los patrocinios también se han revalorizado. Más partidos significan más minutos de exposición para las marcas, y la última jornada simultánea, con su dramatismo garantizado, ofrece un escaparate mediático que los anunciantes valoran especialmente. Heineken, Mastercard y PlayStation renovaron sus contratos por importes superiores a los anteriores.

El impacto no es uniforme, sin embargo. Los clubes de ligas más pequeñas que antes podian aspirar a seis partidos de fase de grupos contra rivales accesibles ahora se enfrentan a ocho partidos con un nivel medio de rival más alto. El Qarabag de Azerbaiyan o el Sheriff de Moldavia pueden generar menos ingresos por entradas si sus partidos como local son contra equipos que atraen menos afición visitante que un Real Madrid o un Bayern Múnich.

Reacciones: qué dicen los protagonistas del nuevo formato

El primer año del nuevo formato generó opiniones encontradas. Los que habían defendido el cambio se sintieron reivindicados por la emoción de la última jornada. Los críticos senalaron que la complejidad del sistema aliena a los espectadores casuales.

Pep Guardiola, tras la eliminación del Manchester City en octavos de final de la primera edición, reconoció que el formato genera más incertidumbre en la fase liga: «No puedes relajarte en ningún momento. Antes, si ganabas tres de seis, estabas prácticamente dentro. Ahora necesitas sumar en cada partido.» Jurgen Klopp, que aun estaba en el Liverpool en la primera edición, fue más crítico con el número de partidos: «Nadie piensa en los jugadores. Añadir más partidos a un calendario ya saturado no es progreso.»

Carlo Ancelotti, en su última temporada al frente del Real Madrid, señaló que el formato premia la profundidad de plantilla: «Los equipos con 25 jugadores de nivel van a tener ventaja. Los que dependen de once titulares van a sufrir.» Es un análisis que la primera edición confirmo parcialmente: equipos con plantillas amplias como el Arsenal y el Barcelona se adaptaron bien, mientras que otros con plantillas más cortas sufrieron lesiones y caídas de rendimiento.

Los aficionados, según las encuestas internas de la UEFA, valoraron positivamente la emoción de la última jornada pero expresaron confusión sobre cómo funciona el sistema de clasificación. La UEFA ha respondido con herramientas digitales mejoradas – una app actualizada y gráficos en tiempo real durante las retransmisiones – para hacer el formato más accesible.

Cómo se clasifica para la Champions League 2025/26

El acceso a la Champions League depende del coeficiente UEFA de cada federación nacional, que determina cuántas plazas tiene cada liga. España, Inglaterra, Alemania e Italia disponen de cuatro plazas directas para la fase liga, más una plaza adicional potencial a traves del rendimiento histórico o los puestos de rendimiento europeo que se introdujeron con la reforma.

Francia tiene tres plazas, y otras ligas como la portuguesa, la neerlandesa o la belga pueden acceder a traves de rondas clasificatorias que comienzan en verano. En total, la Champions League 2025-26 cuenta con 36 equipos de 15 países diferentes en su fase liga, un número que refleja la ampliación de cuatro plazas respecto al formato anterior.

Hay un mecanismo nuevo que merece atención: los puestos de rendimiento europeo. Son dos plazas adicionales que se otorgan a las asociaciones con mejor coeficiente en la temporada anterior, destinadas a clubes que no se habrian clasificado de otro modo. En la edición 2025-26, España obtuvo uno de estos puestos gracias al rendimiento colectivo de sus clubes en competiciones europeas, lo que permitió a cinco equipos españoles participar: Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid, Athletic Club y Villarreal.

El campeón de la Champions League tiene plaza garantizada en la edición siguiente, independientemente de su posición en la liga doméstica. El PSG, como vigente campeón, está automáticamente en la fase liga de la edición 2025-26. También tienen plaza garantizada el campeón de la Europa League y el campeón de la Conference League, aunque estos entran por vias clasificatorias distintas.

Para clubes de ligas menores, las rondas clasificatorias siguen siendo el camino. Un campeón de liga de Kazajistán, Chipre o Noruega debe superar varias eliminatorias de verano antes de llegar a la fase liga. En la temporada 2025-26, el Qarabag de Azerbaiyan, el Bodø/Glimt de Noruega y el Pafos de Chipre consiguieron superar esas rondas y participar en la fase liga por primera vez en su historia – una demostración de que el nuevo formato, pese a favorecer económicamente a los grandes, no cierra la puerta a los clubes con menos recursos que rinden por encima de las expectativas.

Cuántos partidos juega cada equipo en la fase liga de la Champions?
Cada equipo disputa ocho partidos en la fase liga: cuatro como local y cuatro como visitante. Los rivales se asignan mediante un sorteo basado en el sistema suizo, con dos rivales de cada bombo. Ningún equipo se enfrenta dos veces al mismo rival en esta fase.
Qué es el sistema suizo aplicado a la Champions League?
El sistema suizo es un metodo de emparejamiento originario del ajedrez que la UEFA ha adaptado al fútbol. En lugar de dividir a los equipos en grupos, todos compiten en una única tabla. El sorteo controlado por ordenador asigna a cada equipo ocho rivales de distintos bombos, garantizando diversidad de nivel y cumpliendo restricciones como no enfrentar a clubes del mismo país.
Qué pasa con los equipos que quedan entre el puesto 9 y 24 de la fase liga?
Los equipos clasificados del puesto 9 al 24 juegan una ronda de playoffs a doble partido (ida y vuelta) para determinar los ocho clasificados restantes para los octavos de final. Los equipos del 9 al 16 tienen ventaja de campo en la vuelta. Los ocho ganadores se unen a los ocho primeros de la fase liga para formar el cuadro de octavos.